Esta noche, un punto de inflexión. Lucas se mueve dentro de mi guata, no se si placido, no se si inquieto. Se mueve no mas, mientras hemos estado solos, solos, solos, con el rugir de la música en el primer piso, molestosa y ya ni me importa. Ese es el punto de inflexión, que ya me dio lo mismo absolutamente.
Desde hoy, voy sola, y que el haga sus cosas, ordene como quiera, compre lo que quiera, vaya y venga donde quiera cuando quiera. Ya me dio lo mismo.
Ahora estoy en la habitación, en el segundo piso,con los audífonos puestos en máximo volumen. Puse el calefactor porque hace frío, es Otoño, estoy esperando un hijo, se llama Lucas y desde hace 6 meses mi vida dio un giro espeluznante. Evolucioné instantáneamente y si, siento que cambié, del jolgorio a los cuidados, las vitaminas, la planificación y las horas de sueño. Vi la cara de mi hijo en la ecografía, late dentro mio, se mueve, da vueltas, y todos lo esperan con inmenso amor, mientras yo me siento sola. Del alma, pero como dije ya me da lo mismo. Las minas somos capaces de volvernos sin corazón como método de supervivencia. Ahora me enfoco en lo que viene, vivo el momento presente que ahora ya no es más mío del todo, también es de Lucas que apronta su llegada y yo lo espero con incertidumbre en verdad, en mi ignorancia de madre primeriza.
mOnamour en otra
mOnamour en otra


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