Lucas nació. Y es el ser humano mas exquisito del mundo. Yo soy su mama chocha. Nació parto normal en La Católica. Demasiado bello mi parto, escuchando Falling Love de Tom Jones y Elvis, un día 14 de Agosto a las 11:13 am. Vi como Lucas salió de mi, desenrollando los brazos y piernas. Lo encontré inmenso! y en realidad era una guagua muy pequeña. Me lo pusieron al pecho y no llore como pensaba que iba a ser. Estaba demasiado feliz, ya lo tenía conmigo. Víctor no existió en ese momento, era solo yo y mi Luquitas recién nacido. Luego se lo llevaron. Lo de siempre. Al neonatologo y el papa le saco fotos. Mientras yo esperaba que me sacaran la placenta y terminaran conmigo, siguió cantando Elvis y yo recordé a mi papa y a mi gente que seria de ellos allá afuera.
Me sacaron de ahí en camilla a otra sala, de recuperación. Llego Víctor y me dijo... tienes un hijo hermoso... con un dejo de fanfarronería como es su estilo. Luego entró una enfermera gorda con mi guagua y me la paso para que le diera pecho. Desde ese minuto, no nos separamos mas. Aunque es un decir, porque si nos separamos, cuando Lucas tenia tres días.
Lo tuve que dejar en la clínica porque se puso amarillo, Ictericia. Me entero que tenemos incompatibilidad de grupos sanguíneos, y eso, mas la bajada de peso del post-parto a él le dio mas fuerte que a otras guaguas.
Tristeza! Pero se le dio tratamiento y se curo rápidamente. Al día siguiente lo tenia conmigo.
Esos días fueron negros, días que se extendieron por dos meses yo creo, donde llovía, era invierno, hacia frío, no salia el sol, o así lo veía yo. No podía salir con el tan pequeño y nadie me venia a ver! Veo fotos de ese tiempo y mis ojos son tristes. Fría y cuidando un bebe sola y muy fría y muy fea y muy sola! Meses para olvidar. Lucas pequeño solo dormía casi, era un recién nacido. Recuerdo que amaba amamantarlo y luego sacarle los chanchitos en mi pecho y que durmiera ahí por horas. Hubiera eternizado un momento de esos, de echo lo recuerdo como un tesoro por siempre. Tenia un hijo hermoso y sano, pero yo era una sombra en el mundo. Me borré.
Así pasaron los primeros meses de mi hijo, pero de ese tiempo hay mas de una foto diaria de su carita, de sus patitas, de todo lo que hacia, su primer baño, sus primeros zapatitos, el crecía feliz sonriéndole al mundo mostrando sus encías.
Ha pasado el tiempo y Lucas, acaba de cumplir seis meses, y hemos crecido los dos. El, en su inmensidad de 6 meses y yo como mama. Ya se que hacer, lo conozco. Disfruto el tener que cuidar a mi hijo 100%, que pucha que cuesta y es full agotador, pero es un lujo poder estar los dos recostados en la cama, yo veo sus piernas pequeñas junto a las mías, haciendo nada, solo yo le hablo, el me siente y lo disfrutamos los dos. Tengo esa imagen, esa sensación de calma, alegría y agradecimiento a la vez.
En este momento, duerme en su cuna a mi lado de la cama, tranquilo, yo guardo su sueño. Aquí y ahora, me preparo para mi vuelta al trabajo en una semana. Mi Luquitas entra a salacuna, yo lo voy a acompañar algunos de sus primeros días. Mirando todo en perspectiva, puedo decir que soy una mama de tomo y lomo, aunque me falta mucha paciencia. Sabiduría. Intuición, me hace falta escucharme, aquello que se de ser madre, desde las otras vidas. La maternidad para mi ha sido un camino totalmente diferente a cualquiera que yo hubiera caminado. Cuidar un hijo es lo mas fuerte que le puede pasar a un ser humano, fuerte por lo sufrido y lo hermoso a la vez. Aquí aparece la ambivalencia y ya no desaparece jamas me han contado.
Ahora soy una mama que lucha día a día por superarse como mujer.
Quiero darte lo mejor de mi, hijo mío.
Tu me elegiste y yo voy a ser la mejor mama del mundo, con ayuda del universo, dios, los ángeles, las deidades, los abuelitos que nos cuidan desde el cielo y todos los que nos aman acá en la tierra. Monnamour encomendandose.
Me sacaron de ahí en camilla a otra sala, de recuperación. Llego Víctor y me dijo... tienes un hijo hermoso... con un dejo de fanfarronería como es su estilo. Luego entró una enfermera gorda con mi guagua y me la paso para que le diera pecho. Desde ese minuto, no nos separamos mas. Aunque es un decir, porque si nos separamos, cuando Lucas tenia tres días.
Lo tuve que dejar en la clínica porque se puso amarillo, Ictericia. Me entero que tenemos incompatibilidad de grupos sanguíneos, y eso, mas la bajada de peso del post-parto a él le dio mas fuerte que a otras guaguas.
Tristeza! Pero se le dio tratamiento y se curo rápidamente. Al día siguiente lo tenia conmigo.
Esos días fueron negros, días que se extendieron por dos meses yo creo, donde llovía, era invierno, hacia frío, no salia el sol, o así lo veía yo. No podía salir con el tan pequeño y nadie me venia a ver! Veo fotos de ese tiempo y mis ojos son tristes. Fría y cuidando un bebe sola y muy fría y muy fea y muy sola! Meses para olvidar. Lucas pequeño solo dormía casi, era un recién nacido. Recuerdo que amaba amamantarlo y luego sacarle los chanchitos en mi pecho y que durmiera ahí por horas. Hubiera eternizado un momento de esos, de echo lo recuerdo como un tesoro por siempre. Tenia un hijo hermoso y sano, pero yo era una sombra en el mundo. Me borré.
Así pasaron los primeros meses de mi hijo, pero de ese tiempo hay mas de una foto diaria de su carita, de sus patitas, de todo lo que hacia, su primer baño, sus primeros zapatitos, el crecía feliz sonriéndole al mundo mostrando sus encías.
Ha pasado el tiempo y Lucas, acaba de cumplir seis meses, y hemos crecido los dos. El, en su inmensidad de 6 meses y yo como mama. Ya se que hacer, lo conozco. Disfruto el tener que cuidar a mi hijo 100%, que pucha que cuesta y es full agotador, pero es un lujo poder estar los dos recostados en la cama, yo veo sus piernas pequeñas junto a las mías, haciendo nada, solo yo le hablo, el me siente y lo disfrutamos los dos. Tengo esa imagen, esa sensación de calma, alegría y agradecimiento a la vez.
En este momento, duerme en su cuna a mi lado de la cama, tranquilo, yo guardo su sueño. Aquí y ahora, me preparo para mi vuelta al trabajo en una semana. Mi Luquitas entra a salacuna, yo lo voy a acompañar algunos de sus primeros días. Mirando todo en perspectiva, puedo decir que soy una mama de tomo y lomo, aunque me falta mucha paciencia. Sabiduría. Intuición, me hace falta escucharme, aquello que se de ser madre, desde las otras vidas. La maternidad para mi ha sido un camino totalmente diferente a cualquiera que yo hubiera caminado. Cuidar un hijo es lo mas fuerte que le puede pasar a un ser humano, fuerte por lo sufrido y lo hermoso a la vez. Aquí aparece la ambivalencia y ya no desaparece jamas me han contado.
Ahora soy una mama que lucha día a día por superarse como mujer.
Quiero darte lo mejor de mi, hijo mío.
Tu me elegiste y yo voy a ser la mejor mama del mundo, con ayuda del universo, dios, los ángeles, las deidades, los abuelitos que nos cuidan desde el cielo y todos los que nos aman acá en la tierra. Monnamour encomendandose.


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